Cómo se calcula
Se resta de la edad cronológica (el tiempo desde que nació) el tiempo que le faltó para llegar a las 40 semanas de gestación, que es la duración de un embarazo a término. Un bebé nacido a las 32 semanas le faltaron 8 semanas para las 40; si hoy tiene 5 meses de vida, su edad corregida es de 5 meses menos 2 meses (8 semanas), es decir, 3 meses.
Un bebé nacido a término (40 semanas o más) no necesita corrección: su edad cronológica y su edad corregida son la misma, por eso esta calculadora no tiene sentido para partos a término.
Por qué importa de verdad
Sin corregir, un bebé prematuro compararía sistemáticamente por debajo de donde le corresponde en peso, talla y en hitos como sostener la cabeza, sentarse o caminar —no porque algo vaya mal, sino porque se le está comparando con bebés que llevan más tiempo de desarrollo total, dentro y fuera del útero—. La edad corregida es lo que permite una comparación justa.
Es la edad que usan los pediatras y neonatólogos para interpretar las tablas de crecimiento y las escalas de desarrollo durante los primeros años de un prematuro, y la que conviene tener en mente cuando se compara con otros bebés de la misma edad cronológica.
¿Hasta cuándo se corrige?
La recomendación general —de la Academia Americana de Pediatría— es seguir usando la edad corregida hasta los 2 años de edad cronológica para el crecimiento físico, y hasta esa misma edad o algo más (según el grado de prematuridad) para los hitos del desarrollo. En prematuros extremos (nacidos antes de las 28 semanas), algunos especialistas siguen corrigiendo hasta los 3 años.
A partir de ahí, la diferencia de unas semanas o meses se vuelve estadísticamente insignificante frente al resto de variación normal entre niños, y se deja de corregir.
El «catch-up» de crecimiento
Muchos prematuros, sobre todo los nacidos con un peso adecuado para su edad gestacional, muestran un periodo de crecimiento acelerado —el llamado catch-up growth— durante los primeros 1-2 años, en el que se van acercando a la curva que les correspondería si hubieran nacido a término. No es automático ni ocurre en todos los casos, y es exactamente lo que un pediatra vigila en las revisiones de un bebé prematuro.